Life Coach: Una profesión de Futuro PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 07 de Mayo de 2008 22:06

LIFE COACH: UNA PROFESIÓN CON FUTURO

Llevo muchos años trabajando. Unas veces en empresas pequeñas, otras en empresas grandes. He ocupado puestos directivos, cargos medios y también he tenido actividad sin apenas responsabilidad. Lo que sí ha sucedido en todos esto trabajos, incluso en los que realizaba por cuenta propia, es que siempre aparecían una o varias dificultades a la hora de relacionarme con la gente: ya fueran mis superiores, mis iguales o mis colaboradores, sin olvidarme de la gente de fuera de la empresa con la que en cada ocasión me tocaba relacionarme. Si a esto le añades que también podía tener una mayor o menor dificultad personal a la hora de llevar a cabo ciertas tareas, pues muchos días o en ciertas épocas, según lo mal que lo llevara, no se me hacía nada fácil despertarme para ir a trabajar.

A lo largo de los años me he encontrado que eso le pasa, en mayor o menor medida, a todo el mundo y gracias al coaching he descubierto que eso tiene una fácil solución.

Yo era (y a veces todavía soy), de las que le dedica excesivo tiempo a la actividad laboral o profesional. Esto, para empezar no está bien, pues todo exceso implica que existe un desequilibrio. Pero cualquiera me podría decir: 'es que no me queda otra remedio'. Y a estas alturas de la película, yo, esa respuesta -¡sin duda!-, también la podría discutir.

Por eso, ante esas situaciones tanto laborables como de otra índole, a las que nos tenemos que enfrentar diariamente, que no necesariamente nos llevan a un punto insufrible, pero sí a un estado latente de estrés, a una tesitura incómoda con esa persona con la que tenemos que lidiar todos los días, a una insatisfacción casi permanente por no conseguir el pequeño o gran objetivo que nos hayamos propuesto, a una incomunicación manifiesta de nuestra aspiraciones, necesidades o dificultades hacia las personas que nos podrían dar solución, a una incapacidad de disfrutar nuestro quehacer, a pasar momentos de miedo, de angustia, de rabia contenida; a todas estas circunstancias... se les puede poner remedio.

Podemos aprender a manejarnos satisfactoriamente en todas esas situaciones difíciles: a conseguir que nuestro hijo, nuestro jefe, nuestra pareja o ese proveedor de toda la vida no nos tome más el pelo continuamente, a lidiar con esas personas que hasta ahora siempre nos han dejado vacíos de energías, sin autoestima o sin fuerzas, a encontrar la manera de administrar óptimamente nuestro tiempo o nuestro dinero, incluso a descubrir la manera de incrementar nuestros ingresos, a saber afrontar sin temor nuevos retos, a superar nuestras limitaciones a la hora de comunicarnos, a desempeñar una tarea, a trabajar en equipo o a liderar a un grupo.

El coaching nos puede aportar todo esto. En unas cuantas sesiones (dependiendo de cada persona y de cada situación), se pueden superar todos los obstáculos que hasta ahora nos parecían irremediables y que teníamos asumidos como una carga inherente a nuestra persona para el resto de nuestras vidas.

Hemos venido a este mundo a disfrutar y a aprender, o al revés. No se qué tiene más importancia. Lo que está claro es que esas dos cosas, que son la más importantes, se pueden y se deben hacer -¡indudablemente!-, desde la armonía y el placer.

Un coach está capacitado para guiar a la persona en su proceso de cambio. Un coach la acompaña y la ayuda a entender cómo ha llegado a ese punto y qué puede hacer para modificarlo. Un Life Coach es simplemente un entrenador de vida. De la misma forma que las grandes figuras del baloncesto, del tenis o del mundo del motor tienen a su lado a un coach que además de entrenarlos físicamente, ha estado ahí para ayudarles psicológica y emocionalmente para que pudieran optimizar todos sus recursos y sacarles el máximo provecho, un Life Coach -sin entrar en la parte deportiva-, también se encarga de descubrir todas las capacidades y habilidades de la persona y le enseña a sacarles el máximo provecho para su mejora, bienestar, disfrute y plena interacción con los demás.

Creo que todos los seres humanos tenemos algo que queremos mejorar, pulir, aprender o cambiar. Mucho más en los tiempos que corren: por una parte las cosas pasan cada vez más deprisa y tenemos menos tiempo para adaptarnos a la nueva situación o para aprender lo que necesitamos. Por otra, cada vez son más las informaciones que nos llegan y nos indican que 'las cosas' pueden ser de otra manera. Eso nos lo creemos, pero no sabemos exactamente cómo conseguirlo. Además, creo que casi todos tenemos un nivel de insatisfacción que ya no estamos dispuestos a aceptar o aguantar más.

Para todas estas situaciones podemos contar con un la ayuda de un coach y así lograr la consecución de unos objetivos marcados. Un entrenador de vida no se centra en el conocimiento de la persona que tiene delante, sino en los procesos; se comporta como un camarada y no como una autoridad; se focaliza en el presente y en el futuro, no en el pasado; usa la información para empujar a la acción y no para evaluar. Un coach te acompaña en el camino hacia la felicidad

¿Verdad que después de leer estas líneas tienes claro que la profesión la Life Coach es una profesión con mucho futuro?


Sabina Roleff
Organizadora de la Formación y Coach

Tel.: 922 662 507

 
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